Sobre la Nación Q'ero

Según el maestro Don Juan Núñez del Prado toda la sabiduría y la tradición andina fue guardada en Queros y fueron los queros los que en 1954 fueron descubiertos por su padre. Quero, Qʼero o Q’iru (quechua sureño: q’iru, ‘madera’) es una comunidad quechua en la Provincia de Paucartambo en el Departamento del Cuzco en el Perú. Qʼero es muy conocido por sus mitos andinos recopilados en 1955 por Oscar Núñez del Prado de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, entre ellos el mito de Inkarrí.

La nación Qʼero es uno de los pueblos antiguos del Tawantisuyo o Imperio Inkaico, que viven en la región del Antisuyo. Sus descendientes se encuentran en los alrededores del monte Ausangate en la vía conocida como Interoceánica Sur que actualmente está siendo asfaltada. El pueblo principal de esa zona es Marcapata en la Provincia de Quispicanchi.

El 21 de noviembre del 2007, la cultura del pueblo de Qʼero fue declarada patrimonio cultural de la nación peruana; ésta declaratoria manifiesta que la comunidad de Qʼero ha conservado su identidad a través del tiempo enriqueciendo el acervo cultural del Perú.

En 1954 los antropólogos Oscar Núñez del Prado y Efraín Morote, organizaron una expedición en un área relativamente aislada del país, la nación Qʼero. Al entrevistar a los miembros de la comunidad tienen una serie de información muy interesante acerca de la preservación de la memoria colectiva indígena respecto a la primera versión del “mito de Inkari” sobre el fundamento de la civilización inka por el mismo Inkari y su socio Qollari, el mito parece ser totalmente consistentes con los reportados en los cronistas del siglo XVI que se describen los rasgos culturales de la época Inkas.

Se conoce como Inkarri al personaje central de un mito andino pos hispánico, surgido en los Andes peruanos. El mito de Inkarri narra con complejo simbolismo la visión andina de la invasión y conquista españolas del Perú. Plantea la esperanza en la reconstitución del Tawantisuyo destruido políticamente en el siglo XVI.

Muchas personas creen que el mito augura que las partes de Inkarri se juntarán y formarán a Inkarri, siendo él el nuevo emperador y cabeza del Tawantisuyo.

Una de las versiones más conocidas en la actualidad de este mito lleva el nombre de “The Return dell’Inka”, que refleja una expectativa mesiánica presente en todo el mundo andino, como se descubrió posteriormente por otros antropólogos en la segunda mitad del siglo pasado. Además Morote y Núñez del Prado encontraron que esta comunidad había mantenido el uso de los “quipus” registros hechos con cuerdas y nudos que mantenían algún tipo de contabilidad, la administración del Imperio Inka, y de la misma manera de tejer y vestir a su Inkas del siglo XVI.

Por último, los mismos Q’eros se consideraban descendientes de los Inkas. Toda esta información, así como los realizados por Rowe, muestran una continuidad cultural entre los Inkas del siglo XVI y los indígenas contemporáneos, basado en el mantenimiento de los aspectos tradicionales de la cultura Inka y, más propiamente, la espiritual. Cuando una continuidad cultural se manifiesta tan claramente, cuando una tradición espiritual y cultural se mantiene viva, es lógico decir que la civilización se ha mantenido hasta nuestros días. Se puede encontrar este material detallado en la publicación “Qʼero, y el último ayllu inka”, publicado por el Instituto Nacional de Cultura del Perú.

Cosmovisión Andina

Los andinos viven en un mundo animado. “En los Andes, no hay distinción entre lo físico y lo espiritual. Todo es sagrado, porque todo es parte de Kausay Pacha, el universo consiste en energía viviente. Esta es la idea fundamental de la cosmovisión andina, es decir, la forma en que la cultura andina ve y percibe el cosmos, un cosmos vivo, palpitante, que fluye como un río de aguas diáfanas que caen de un glaciar eterno…Todos los aspectos de la creación se ve en los Andes como una forma diferente de energía viviente. El sol, un árbol, una montaña, un lago, un animal o cualquier otra presencia en el cosmos se perciben como una forma de energía. Obviamente el mismo ser humano se ve como una forma de energía viva. Si prestamos atención a los hallazgos de otras tradiciones espirituales sobre la esencia del cosmos, encontramos que hay palabras que pueden denominar el mismo fenómeno de la realidad, que indican el elemento esencial del propio cosmos. En el Oriente se trata de Ki, Chi o Prana, para indicar la esencia vital de la realidad, el factor básico, es decir, la energía que sostiene el universo. Me parece que en Occidente existe la misma idea. En el cristianismo se habla de “el poder del Espíritu Santo” como el factor vivificante del universo. Ki, Chi, Prana, Espíritu Santo, Kausay son palabras que identifican a un fenómeno de la realidad.

La Pachamama Andes se percibe como un ser vivo, KAUSAY PURITY consiste en vivir esa energía que impregna todo el universo, que es abundante para toda la humanidad y la Madre Tierra misma, así como cosmos, distribuye y se irradian con generosidad” (R. Sarti)

Desde el punto de vista de la cosmovisión andina, la razón de nuestra vida y el objetivo de la misma es WIÑAY (evolución). Esta evolución es integral y es en todos los planos de la existencia. Según la tradición andina cada uno de nosotros somos portadores de una semilla de luz, INKA MUJU (semilla de inka) que puede ser desarrollada con el propósito de alcanzar niveles de conciencia de iluminación espiritual y esto es solo posible en la medida que logremos caminar por el sendero de la energía viviente. Todo ser humano sin exclusión, posee la potencialidad de crecer espiritualmente, llegando a ser un SAPA INKA. Inka Muju (semilla de inka) es la metáfora que representa el poder que tenemos de hacer crecer la luz desde nuestro interior, desde las propias raíces y atributos, desarrollándonos en un árbol magnifico frondoso y portador de semillas de paz, luz y amor. En el camino de la evolución de la conciencia humana se adquiere capacidades y niveles de desarrollo físico, emocional, mental y espiritual.

Los fundamentos de esta tradición se basa en una antigua forma de referirse al cosmos como un conjunto de energía vital, la energía que está en la disponibilidad de los seres humanos y que estos pueden utilizar para desarrollar lo que en los Andes se llama la semilla del Inka y que, en términos occidentales, puede ser descrito como las virtudes originales, o el talento divino de cada individuo.

Para los maestros andinos ellos tienen la responsabilidad de instruir a los iniciados de la tradición en el sendero de la energía viviente y la sabiduría andina no prepara chamanes si no paqos. Paqo es ser heredero de la tradición y tomar este camino porque se quiere crecer, ya que la evolución espiritual es una elección. La carrera de un paqo es prepararse y ganar samy (energía fina) a fin de poder para desarrollarte en los niveles de conciencia.

Los Q´eros son un conducto entre el cielo y la tierra. Son gente que tiene contacto y median entre el mundo invisible y el visible. No son gentes de preceptos ni de conceptos, son gente de percepción.