(Laura Miskowski, junio2014)

Que es AYNI

AYNI en quechua significa cooperación y solidaridad recíproca. Y es más que una palabra, es una forma de vida de los pueblos andinos que se manifiesta en como las relaciones sociales están basadas en la ayuda mutua y reciprocidad. En Amerindia, como también en África, existen palabras que expresan sencillamente esta forma de vida comunitaria, de trabajo solidario y ayuda mutua. Por ej. Ayni, Minga, Minka, Ubuntu.

El hombre andino y en general el hombre originario de América no es un ser solitario e independiente. Pertenece a una familia, que convive con otras a las que pueden unirlas lazos de sangre o no, pero si las unirá la convivencia. Convivencia, vivir con, vivir con el otro. El mérito de los pueblos originarios ha sido el de reconocer el AYNI como una práctica obligada y necesaria de cooperación en la vida del ser humano en todos los niveles

El AYNI era en el Imperio Inka un sistema de trabajo de intercambio familiar entre los miembros del ayllu (comunidad) destinado a trabajos agrícolas y a las construcciones de casas. Consistía en la ayuda de trabajos que hacía un grupo de personas a miembros de una familia, con la condición que esta correspondiera de igual forma cuando ellos la necesitaran, como dicen: “hoy por ti, mañana por mí” y en retribución se servían comidas y bebidas durante los días que se realizaba el trabajo.

Como en el mundo Andino, todas las relaciones son bi-direccionales, el hombre vive también en comunidad con la naturaleza, de la cual obtiene todo lo que necesita para su vida. Por lo tanto los seres humanos deben compensar el amor y alimento ofrecidos por la naturaleza. En este contexto AYNI es el deber recíproco de cuidar y respetar lo que nos rodea. Esto se ejerce mediante la sacralización de todo aquello que se toma de la naturaleza y el respeto hacia todo y todos, unido al agradecimiento y a la compensación a través del cuidado y la preservación de la vida. Respetar hace que resulte natural pedir permiso primero y luego tomar para sí. Así se pedirá permiso al árbol antes de cortar el fruto, al animal antes de quitarle la vida. También cuando hay respeto no se toma más de lo necesario y no se destruye innecesariamente.

Cuando el hombre entiende que es un ser vivo en una naturaleza que también está viva, regida por un orden y en búsqueda de un constante equilibrio reconoce que hay un orden superior que ha dado estas reglas. Así el último nivel del AYNI es de pertenencia y reciprocidad con la divinidad y por eso se convierte en un acto de correspondencia con lo superior, un intercambio personal con todo el universo. Es entonces un principio universal y según la tradición andina un consejo de Dios para vivir mejor. Para el hombre de los Andes cada vez que Dios se manifiesta siempre dice lo mismo: AYNINACHUCUY: se conciente del AYNI. La conciencia del AYNI te ayuda a entender la realidad y porqué pasan las cosas, ya que todo es un intercambio de reciprocidad.

Esto tiene un efecto muy interesante… te comienza a abrir el corazón. Te abre al corazón no solo hacia los otros, sino hacia todo lo que te rodea, hacia la tierra, las piedras, el agua, las montañas, los animales y el universo como un todo.

Aprender a practicar el AYNI puede ser el despertar de una nueva era de armonía.

AYNI DESPACHO, ofrenda andina.

El Ayni Despacho es una ofrenda, un regalo en donde volcamos toda nuestra energía para entrar en equilibrio con la Pachamama (Madre Tierra) y el Cosmos (universo) logrando así, de manera natural, la armonía en nuestras vidas.
Es una práctica de la espiritualidad andina que permite la conexión con la unidad esencial de todas las cosas y la energía viviente del universo.
Es un acto de amor que nos recuerda los vínculos que compartimos con todos los seres, elementos, espíritus y lugares sagrados.

Uno de los mejores arqueólogos del Perú se llama Luis Lumbrera, este señor estaba escavando en las ruinas del templo viejo de Chavín. Chavín es una de las civilizaciones preincaica del Perú y el templo viejo tiene 1500 años antes de Cristo. Es actualmente Patrimonio Cultural de la Humanidad, fue un importante centro ceremonial y centro de irradiación cultural cuya influencia se extendió por gran parte de la costa y sierra de los andes peruanos y posiblemente hasta Ecuador y Bolivia. Cuando escavo allí, encontró el primer despacho que se conoce. Es por eso que el despacho andino se reconoce como una de las primeras ofrendas de la humanidad.

El primero de agosto se hacen despachos, mesadas, le dan muchos nombres, pero desde el sur de Colombia, Ecuador, Perú, todo el norte argentino se hacen despachos como sacramento andino. Es un sacramento que tiene 3.500 años, es más antiguo que cualquier otro sacramento. Y en este momento debe haber unos 15 millones de practicantes, es decir no es nada del pasado y, a través de la tradición andina y esta práctica, estamos reviviendo y disfrutando una ceremonia que tiene 3.500 años de antigüedad.

DESPACHOS, información general

El Despacho describe la práctica andina de hacer ofrendas a los Apus, a la Pachamama y otros espíritus de la naturaleza en reciprocidad, reverencia y agradecimiento (ayni). Es un acto de amor y un recordatorio de las conexiones que compartimos con todos los seres, elementos, espíritus y los lugares sagrados. En el nivel más profundo, es una oportunidad para entrar en la unidad esencial de todas las cosas, el Kausay (la energía viviente del universo).Un despacho se crea durante una ceremonia de celebración. En la cosmología de los Andes, toda la vida se percibe como una gran e infinita ceremonia.

Debido a que la supervivencia física es tan difícil en las altas montañas, la vida se vive como un verdadero regalo a ser vivido y no como un problema a ser resuelto. Hay por lo menos 300 variaciones de despachos en los Andes quechua-hablante (principalmente Perú y Ecuador). Si bien hay ciertos elementos comunes a todos los despachos, la intención de sanar en particular (como traer la armonía y el equilibrio de la Tierra, en honor a los nuevos comienzos, o deshacerse de una enfermedad) determina el diseño de la ofrenda, parte de los contenidos, e incluso la forma en que las ofrendas se dan o se entregan en ceremonia.

La ceremonia reúne a los participantes en la alineación con su propósito personal, la intención del grupo, y la gratitud a la Tierra, que nos apoya en todos nuestros esfuerzos. También trae a los participantes a la alineación interna con los “tres niveles”:

  1. 1. lo físico (Llancay)
  2. 2. el sentimiento y el corazón (Munay)
  3. 3. la sabiduría del pensamiento (Yachay).

Por último, el despacho armoniza la comunidad mediante el intercambio de hojas de coca y los regalos y ofrendas que colocamos en él, los cuales fortalecen las fibras luminosas que nos conectan a todos.

Un despacho tradicional es creado por la gente medicina que trabajan en la alineación a través de su poder espiritual. Como inicio de la ceremonia, el vino tinto y el licor blanco (vino o pisco) se ofrecen a los espíritus de las montañas y a la Madre Tierra. Las personas medicina y todos los participantes alimentan a los kintus de hojas de coca (la planta sagrada de los Andes) emitiendo sus oraciones y bendiciones. Estos dones son un signo de la comunidad y fortalecer las conexiones entre las personas. En el fuego se quema el despacho transmutando la ofrenda en algo comestible para la Pachamama y el Gran Espíritu.

El Qu’ero anciano Don Manuel Q’espi, en una presentación en el Cañón de Chelley mayo 1997 (traducido por José Luis Herrera), habló de despachos de esta manera:

“El despacho es un regalo, una copia de dar de lo que recibimos todos los días en nuestras vidas. Buscamos, a través de la ceremonia de despacho, salvar los reinos ordinarios y no ordinarios; para establecer nuevos patrones de relación, nosotros en relación de derecho, en ayni, con la Pachamama, y establecer un vínculo entre nuestros tres centros de interacción en el Kay Pacha (universo físico); nuestro Llankay (nuestro poder personal y la fuente de la acción, que se encuentra en nuestro plexo solar), nuestro Munay (la fuente de nuestro amor, que se encuentra en nuestro centro del corazón), y nuestro Yachay (sabiduría, en del centro de nuestra frente).
El contenido del despacho es, en parte, determinado por su propósito. Los diferentes elementos que componen el despacho interactúan con energía para permitir el acceso a los portales o los puentes de los mundos ordinarios y no ordinarios. Cuando se trabaja en la ceremonia con el despacho, se está accediendo a las dimensiones energéticas no ordinarias, el origen de las cosas. Aunque el contenido puede tener un significado simbólico, el despacho, cuando se realiza con la intención correcta, trasciende lo literal y se accede directamente a los reinos arquetípicos y energéticos. Con el fin de construir una buena convivencia con la naturaleza, la única opción real que tenemos es entrar con todo nuestro corazón, la sabiduría y nuestra acción. Hacemos un llamado a los espíritus de las aguas, de las montañas, y de la Pachamama para que vengan y nos ayuden a preparar la ofrenda. Tenemos la intención de establecer y mantener un diálogo continuo con la madre y para lograr el equilibrio y la armonía en nuestras vidas, y todas nuestras relaciones. Es a través de la dinámica del amor, del pensamiento correcto y la acción correcta que nuestras vidas se vuelven abundantes.”

KINTU, la ofrenda

Se puede decir que el kintu o cocakintu es uno de los elementos orgánicos, mágicos y religiosos más importantes en la tradición andina. Es uno de símbolos espirituales más significativos de ofrenda y comunión infaltable en las ceremonias, celebraciones, fiestas, entierros, curaciones, faenas de trabajo comunitario… Sobre todo en el culto a la madre tierra y como agradecimiento por la vida y la prosperidad de la agricultura motivo por el cual fue y es obsequiado devocionalmente a la “Pachamama” bajo el concepto cosmovisionario del tiempo y el espacio que era equivalente al complemento universal de la vida aquí y ahora .

En general la formación del kintu está compuesta por tres hojas de coca escogidas con mucho cuidado y devoción las cuales se ubican una encima de otra “como si fuera una abanico abierto”. Se toma de las ramitas o tallos hacia abajo y con los dedos levantando las manos a la altura de la boca, mirando hacia los Apus, se soplan las hojas con el aliento rezando por el bienestar y por los seres queridos entre otras peticiones tradicionales. Los kintus son hasta el día de hoy compartidos entre unos y otros participantes de los rituales con mucho cariño y respeto.